Mercedes expone lo que hace especial a una entidad como Fundación Miaoquehago. Sin financiación pública, sin asociados, sin plantilla… En dos minutos, te haces una buena idea de lo que hay tras ese proyecto.
Pregunta.- ¿Hay gente que todavía no sabe el por qué de vuestro nombre. ¿Nos lo vuelves a explicar?
Respuesta.- Lo vemos como un grito de guerra precioso. Es lo que dicen los niños cuando empiezan a hacer de las suyas para llamar la atención a su alrededor: “mira lo que hago”. Para nosotros significa muchas cosas pero, sobre todo, evolución.
P.- El año que viene haréis ya diez años como fundación, pero lo vuestro viene de antes, ¿no?
R.- Efectivamente. Lo mucho o poco que hay en torno a la Fundación Miaoquehago tiene su origen en un blog personal, donde mi marido y yo volcamos las experiencias personales con nuestra hija. Con dos años de edad, empezamos a entender sus circunstancias y decidimos centrarnos en disfrutar de su desarrollo y buscar su felicidad, como cualquier padre con sus hijos. Ese blog tuvo una repercusión fuera de lo normal, con unas 100.000 visitas el primer fin de semana. De ahí surgió la idea de canalizar toda esa energía y dar forma a un proyecto que ya vemos consolidado. De ese blog sí que se cumplen ahora, en septiembre, los diez años. Lo que vino después fue lanzar a la gente que nos seguía la idea de recaudar los 30.000 euros necesarios para constituir la fundación, como tal, cosa que llegó en octubre de 2015.
P.- ¿Ha sido fácil?
R.- Para nada. Hacer ruido, de primeras, puede ser más o menos fácil con ayuda de las redes sociales. Lo complicado es arraigarse como institución privada, demostrar que no eres flor de un día ni una moda pasajera, permanecer. Luego, si te marcas unos objetivos y los vas cumpliendo, eso ya es para nota. Nosotros sufrimos mucho el golpe del Covid. Primero, por el confinamiento, luego, por la vuelta a la normalidad. Tan lenta. Ahora, seguimos aquí, con un rodaje importante y con un horizonte despejado, por delante.
P.- ¿Qué objetivos son esos?
R.- Somos una organización muy pequeñita, gestionada por unas pocas familias de voluntarios, sin sede ni plantilla, y eso quiere decir, también, sin gastos. En poco tiempo, habíamos tomado un ritmo muy bueno de unas 40 ayudas trimestrales. Te comentaba el daño que nos hizo esa etapa del 2020, y hemos conseguido recuperar, primero, la periodicidad trimestral y, luego, pasar a unas 70 ayudas en cada convocatoria. Eso va acorde a nuestra capacidad de gestión. Son ayudas para familias de toda España. No podemos ser mucho más ambiciosos sin riesgo a perder ese buen ritmo. Las ayudas son nuestra principal línea de trabajo. Luego están la orientación y la información a las familias, que es más llevadera, con móvil y con correo electrónico, pero no está sujeta ni a un presupuesto ni a unos tiempos que cumplir. Supongo que lo siguiente será alcanzar más músculo para poder dar unas 100 ayudas cada tres meses.
P.- ¿Para qué son esas ayudas?
R.- Para pago de terapias de todo tipo. Sirven para sufragar gastos de logopedia, fisioterapia, terapia en piscina, con caballos… en fin. Lo que consideren los padres que necesitan sus hijos. Nosotros no tenemos capacidad para prestar esos servicios directamente. Pero, es que tampoco lo pretendemos, porque estos niños son material muy sensible. Por muy bueno que sea un profesional, puede tener sintonía con un niño y con otro no. No queremos forzar a nadie. Entendemos que las familias deben ser libres de elegir el profesional más adecuado para trabajar con sus hijos.
P.- ¿Qué perfiles de familias reciben esas ayudas?
R.- Hay de todo. Para empezar, están muy repartidas. Es verdad que, el grueso, está en Córdoba, y no sólo en la capital, sino en Pozoblanco, Montilla, Lucena… Creo que tenemos familias de toda Andalucía, salvo Almería. Y llegamos a buena parte del mapa, sobre todo Oviedo, donde somos muy activos y se nos conoce casi tanto como aquí, desde el principio. Luego, te diría que nuestro perfil de beneficiarios es de clase media. Entre los requisitos no está el nivel de renta, cosa que sorprende, muchas veces, a quien nos contacta por primera vez. Hablamos que gente que no tiene escasez de medios como para acceder a ayudas públicas pero tampoco está tan boyante como para afrontar esto a pulmón. En situaciones de niños con gran dependencia, las madres suelen abandonar un trabajo, o reducir mucho su jornada, para poder atender a sus hijos. Ese fue mi caso, precisamente. Encontramos, incluso, familias con dos niños con discapacidad. Y hay varias que repiten convocatorias. En esos casos damos ayudas para los dos niños, pero algo reducidas, para estirar más el chicle del presupuesto de cada convocatoria. Incluso hay alguna madre soltera en esas circunstancias, con dos niños que necesitan apoyo. Tenemos que estar todo lo disponibles que podamos.
P.- ¿Qué requisitos pedís para acceder a esas ayudas? ¿Hay que estar asociado?
R.- No, qué va. No somos una asociación. No tenemos asociados, sino beneficiarios, con una figura recogida en estatutos. Los requisitos son más que obvios. Al no tener un cuadro médico propio que revise las necesidades de los niños, pedimos un certificado oficial de discapacidad, en vigor; una copia del libro de familia, por aquello de la representación de los niños; las facturas, a trimestre vencido, de los servicios recibidos; y los justificantes de haberlas abonado, en cualquier forma, tarjeta, transferencia o efectivo. Hay un requisito, que más bien es un filtro. Los gastos del trimestre deben ser de, al menos, unos 600 euros. Queremos ser útiles y eficientes con nuestra ayuda. Al principio, sin ese filtro, llegamos a dar hasta ayudas de menos de 50 euros. No es esa la intención. Se tiene que notar.
P.- Y ¿crees que se nota?
R.- Bueno, damos ayudas de 300 euros. Si una familia recibe la de los cuatro trimestres, serán 1.200 euros que reinvertirá en el desarrollo de sus hijos. Igualamos y superamos lo que ofrecen algunas comunidades autónomas. Desde luego, no somos imprescindibles para nadie, pero sí que nos hemos convertido en algo que ofrece una cierta estabilidad a las familias. Quien ya conoce la mecánica de nuestras convocatorias, sabe que puede contar con nosotros, y hacer sus cuentas pensando en un apoyo recurrente. Luego, hay quien aporta facturas de unos 200, 300 o 400 euros al mes y hay quien presenta facturas de mucho importe, de más de mil euros al mes, pero no deja de presentar su solicitud a cada convocatoria. Eso es significativo, ¿no crees? Creo que sí, que se nota, en ambos casos. Y hemos conseguido dar unos 400.000 euros para estas cosas. Estamos muy orgullosos. No te lo niego.
P.- Si no cobráis una cuota a las familias que ayudáis, ¿de dónde vienen vuestros fondos?
R.- Pues, mira, absolutamente todo de donativos e iniciativas privadas. Algo que teníamos claro, desde el comienzo, era el no depender del dinero público. Por convicción, por independencia, pero también por coherencia de esa falta de recursos humanos que gestione un expediente de una subvención pública. Es mucha responsabilidad. Pero, casi diez años después, tenemos claro que el modelo funciona, y no echamos en falta un apoyo institucional público en forma de dinero. Tenemos la suerte de mantener una buena reputación social. No hay mes que no nos surja una oportunidad de apoyo en forma de evento social, acción de RSC de una empresa o cualquier otra cosa. Por supuesto, mucho merchandising, mucha pulserita con la imagen de la fundación, que nos han dado un músculo importante desde el inicio; sudaderas, camisetas, libretas… Todo sirve y suma. El impulso que nos dio nuestra madrina, Macarena Gómez, fue innegable. Nos prestó (y lo sigue haciendo) su escaparate social y su imagen y eso es fundamental para seguir creciendo. También, los eventos propios, tanto la fiesta aniversario, como el torneo de pádel de aquí, como las carreras solidarias en Oviedo. Llegamos a mucha gente, y cada golpe, a nivel logístico, es eficiente y nos retorna mucha recaudación. Ya te digo, tenemos suerte en ese aspecto.
P.- Has mencionado un par de veces a Oviedo. ¿Qué hay allí?
R.- Allí hay, por lo pronto, una familia que nos quiere mucho, con la que nos sentimos mutuamente identificados desde que este proyecto estaba en pañales. Ellos son tan Fundación como nosotros. Tienen plena libertad de actuación. Nos piden apoyo administrativo, se lo damos y organizan lo que consideran oportuno. No hay que explicar ni corregir nada. La sintonía es perfecta. Incluso para trabajar la visibilidad de la entidad en cualquier acto al que les inviten o para hablar por la Fundación cuando sea necesario. Es una suerte haberlos conocido. Y es curioso, porque tardamos un tiempo en ponernos cara, a pesar de estar ya colaborando desde allí. ¿Qué hay en Oviedo? Una parte de la Fundación, sin duda.
P.- Pues, creo que hay gente que se está enterando con esta entrevista de que vais más allá de Córdoba…
R.- Es posible. Pero hemos tenido mucho apoyo de empresas a nivel nacional, como Carglass, Banco Mediolanum, Apoteca Natura. El pueblo de Rute sabe perfectamente reconocer nuestras gafas mágicas, incluso nos hemos colado, varios años, en las cajas de mantecados de la flor de Rute que venden por todas partes. Hemos recibido reconocimientos también a nivel nacional, como el Premio Nacional del Seguro, Territorios Solidarios de BBVA, que quedamos sextos de todas las oficinas de España, hemos recibido el escudo de la Ciudad de Málaga por el Cruce del Estrecho a nado que se organizó con gente de allí. De hecho, aparte de las ayudas que ya te he dicho, de contenido económico, hay otras como las de General Óptica que consisten en dar gafas gratis a niños en cualquier tienda de España. Nuestros niños pueden necesitar cambios casi anualmente. Así aliviamos el gasto a las familias.
P.- Has mencionado también la fiesta aniversario. Creo que es importante hablar de eso, porque no es habitual alcanzar niveles de recaudación como ésos en un acto de carácter social.
R.- Bueno, nació con mucha prudencia. En la primera, en los pasillos de la Plaza de Toros, estábamos unas 300 y pico personas, todos amigos. Esas mismas personas, han repetido, año tras año, y hacen por no perderse ninguna edición. Notamos el cariño e intentamos estar siempre a la misma altura para corresponderlo. Hemos llegado a juntar a 800 personas en una fiesta, y nos dimos cuenta de que la cantidad no era lo que debía primar. Intentamos restringirlo, de alguna manera, pero no es fácil. Son grupos de 10, de 20, hasta de 50 personas, que adquieren sus invitaciones juntos. A quién dejas fuera? Es difícil, y nos imprime mucha presión, cada año. Pero, por suerte, todas están saliendo bien. Por un lado, la suerte de contar con los proveedores, que son amigos ya, si no lo eran antes, que aportan muchísimo en cada edición. Montar algo de esas características, a precio de mercado, sería inalcanzable para nosotros. Nos lo hacen muy fácil, en ese sentido. La consigna es que todos disfrutemos organizando la fiesta, y se consigue, y se quedan con ganas de volver a colaborar. Luego, la suerte de contar con unos amigos muy fieles, que están para todo, antes, durante y después de la fiesta. Se sienten parte de algo muy bonito, y no tenemos ni que pedirles una mano. Hay quien se pide el día libre en el trabajo para ayudar, y nos parece increíble. Por último, la suerte de la respuesta en los asistentes. Viene gente de todas partes. A estas alturas de año, ya hay reservas de hotel para la fiesta de este año, y para el 16 de noviembre, todavía queda. Son gente que tienen tu pulsera, una camiseta o una sudadera, que comparten cada cosa que cuelgas en redes sociales, que se cabrea si no le guardas lotería y que, además, sabes que no se pierde, por nada del mundo, ese momentazo solidario al año. Recibimos gloria y es lo que intentamos dar. El año pasado alcanzamos 45.000 euros, y este año vamos concentrados en los 50.000, de los que ya podemos comunicar que, Banco Mediolanum, nos ayuda con los primeros 10.000, siempre y cuando alcanzamos el reto de recaudar 25.000. Somos optimistas. Vamos a por ello. Sí, tienes razón, no es normal todo eso en un evento social, aquí en Córdoba, por lo menos. Pero, como ves, tiene aliños de suerte y esfuerzo, con mucho de lo segundo.
P.- Vamos terminando, Mercedes. Para el año que viene, ¿alguna sorpresa..?
R.- (Se ríe). Sólo puedo recordarte nuestro lema, que la Magia siempre está por todas partes. Así que, puedes esperarte cualquier cosa para el año que viene. Magia, mucha Magia.