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El ejemplo de la tarjeta +Cuidado, de Andalucía.

Hay recursos muy valiosos que, cuando los descubres, lamentas el tiempo que pasaste sin ellos. Hoy hablamos de uno muy particular, con el que cuentan los usuarios del Sistema Andaluz de Salud, y que da mucha agilidad a las familias que tienen que pasar mucho tiempo (y muchas veces) por un hospital.

Está pensado para las personas cuidadoras no profesionales de pacientes con Alzheimer y grandes dependientes. En la parte que nos interesa, por supuesto, también para perfiles de menores con discapacidad.

Es necesario también hablar de otra figura, profesional, sin la que se entiende incompleto este recurso. En su origen, se hablaba de las «enfermeras de enlace». Ahora se conocen como «gestoras de casos». Básicamente, hacen un seguimiento en corto a los pacientes a su cargo, y te ayudan a gestionar sus expedientes, cuadrando incluso varias citas para optimizar tu tiempo. Conocen perfectamente las historias clínicas de los pacientes y saben cómo mediar con el resto de profesionales del hospital de referencia, convirtiéndose en algo indispensable para el que las conoce.

En paralelo, como decimos, existe la posibilidad de que se reconozca al cuidador no profesional como beneficiario de la tarjeta +Cuidado, que supone una serie de ventajas (discriminación positiva) que hacen la relación con el hospital mucho más llevadera. Desde no tener que esperar para pruebas analíticas o diagnósticas hasta contar con una habitación exclusiva, siempre que haya disponibilidad en la planta.

Las enfermeras de enlace saben informarte de todo lo que te permite hacer esa tarjeta.

(Esto es sólo una píldora informativa, para que sepas de la existencia de algunos recursos. Puedes investigar más en los enlaces siguientes).

Enlace a la web de la Junta de Andalucía, con info y trámites. https://www.juntadeandalucia.es/organismos/saludyconsumo/areas/salud-vida/mayores/paginas/tarjeta-mas-cuidado.html

Una fiscalidad razonable para los gastos de toda una vida.

Algo en lo que coincide el grueso de las familias que tienen un miembro con una discapacidad, en la etapa infantil, es la cantidad de gastos extras en los que se incurre, irremediablemente, para poder trabajar la autonomía de los niños.

Lo que se ofrece mediante la atención temprana, en ocasiones, o se queda corto o se acaba demasiado pronto. Ello obliga a hacer un esfuerzo extra para seguir desarrollando habilidades en los niños con algún tipo de discapacidad. Lo más habitual, pasa por trabajar lo cognitivo o lo motórico, según los perfiles. Reeducación del lenguaje, terapia ocupacional, logopedia, fisioterapia… componen la «agenda extraescolar» de muchos de nuestros hijos, y no es, para nada, barato.

Desde 2003, existe una herramienta fiscal que permite, entre otras cosas, optimizar la inversión que hacen las familias en los tratamientos de sus hijos. Se puede resumir en una reducción de nuestra base imponible. Tiene lógica, desde el punto y hora en que, parte de tus ingresos, se destinan directamente a satisfacer las necesidades vitales de ese miembro de la familia que lo necesita. No hay capricho en ello.

Se basa en una consideración especial de aportaciones (donaciones) a lo que se ha determinado previamente como «patrimonio protegido» de la persona con discapacidad. Es algo a disposición de familiares de hasta segundo grado, dentro de unos límites máximos de deducción fiscal. El patrimonio protegido, está diseñado para personas con discapacidad psíquica igual o superior al 33%, o física o sensorial igual o superior al 65%.

Conlleva unos requisitos formales que pasan por unos trámites con el banco, con una notaría y con la propia Hacienda. Muy someramente, se abre una cuenta exclusiva para la persona con discapacidad , con algún representante legal, caso de ser menor (nosotros hablamos de menores, porque nos centramos en ellos, pero no tiene por qué). Se redacta por un notario un documento de constitución del patrimonio protegido (tiene costes). Una vez al año, se pasa también pro notaría a dejar constancia de las aportaciones recibidas en esa cuenta (costes). En el mes de enero, se informa a Hacienda (AEAT) de las aportaciones recibidas (modelo 182).

Si se ha hecho correctamente, en los datos fiscales de cada donante/aportante, deberá constar ya su aportación, y se aplica directamente en el borrador de la declaración de la renta.

En otro orden de cosas, permite ir conformando un patrimonio «blindado» para los beneficiarios en cuestión, que puede ser muy interesante cuando uno piensa en el futuro de esas personas. Da para mucho. Hoy, sólo hemos querido poner la lupa en este aspecto.

(Esto es sólo una píldora informativa, para que sepas de la existencia de algunos recursos. Puedes investigar más en los enlaces siguientes).

Enlace a información de la propia Agencia Tributaria: https://sede.agenciatributaria.gob.es/Sede/ciudadanos-familias-personas-discapacidad/patrimonios-protegidos-prevision-social-personas-discapacidad/reducciones-aportaciones-patrimonio-protegido.html

¿Qué es el CUME?

Es muy habitual el cambio de esquemas que supone el contar con un menor dependiente en la familia. También, es muy habitual que se sacrifiquen las madres para atender las necesidades de esa persona, lo que se traduce en no poder desempeñar su trabajo como hasta entonces o, incluso, renunciar por completo a una carrera profesional.

En 2011 se aprobó una medida que buscaba cubrir ese problema con que se encontraban muchas familias. Permitía reducir la jornada laboral de uno de los padres para dedicar ese tiempo al cuidado de un hijo. Por supuesto, estaba prevista la posibilidad de familias monoparentales. Eso se conoce como CUME (CUidado de MEnores).

La reducción de jornada, debía ser (y debe), de un mínimo de un 50%, en familias donde los dos progenitores trabajen. El impacto de la reducción se atendería por el Estado, por lo que, ni el trabajador veía mermado sus ingresos por trabajo ni la empresa asumía ese menor desempeño. La norma iba acompañada de un Anexo con un listado, bastante extenso, de patologías y enfermedades consideradas como «graves» y que daban pie a poder acogerse a este sistema.

La idea es muy positiva, pero quedaban algunas cosas en el aire. La principal, la falta de diagnóstico en muchos casos. El Anexo comprendía una lista tasada de modo que, si el caso en cuestión no estaba en esa lista, no se podía acceder al sistema. Eso cambió en 2019 y, desde entonces, la medida puede beneficiar a otras familias, aun estando a la espera de diagnóstico, actualizando incluso la lista de patologías.

(Esto es sólo una píldora informativa, para que sepas de la existencia de algunos recursos. Puedes investigar más en los enlaces siguientes).

Enlace a texto actualizado de la norma: https://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/rd1148-2011.html

Trámites en la Seguridad Social: https://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/Pensionistas/Servicios/34887/40968/1951

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